viernes, 23 de septiembre de 2011

Tina tiene una vida menos

Ayer Tina, como se podía esperar, se cayó por la ventana. Menos mal que es un primer piso, si hubiera sido un quinto o sexto piso, se podía haber roto enterita, porque es todo huesitos.


Solo se hizo estas rozaduras en el hocico, pero el susto que te llevas cuando ves que tu gato se ha caído, no te lo quita nadie. Cuando bajé, fue todo rapidísimo, Tina se cayó en la zona común del edificio, que está al lado de un solar lleno de matorrales, y maullaba como una loca, se empezó a subir por la valla y casi se me escapa, menos mal que la cogí a tiempo y seguía maullando, en ese momento no sabía si se había roto algo. En cuanto la subí a casa, la metí en el transportín para llevarla al veterinario (que no abría hasta las 10:30 y eran las 9 de la mañana, como se nota que estamos en España, menudo horario de apertura) y luego la llevamos, estuvimos esperando 30 minutos, ya que fuimos antes, para ser los primeros y al final Tina, no se había roto nada. Ahora en vez de siete vidas, a Tina le quedan seis y ya no va a asomarse nunca a las ventanas, no vaya a caerse otra vez y menuda la que liamos.